quarta-feira, 29 de setembro de 2010

Jorge Arias #5

 Martes, 28 de septiembre, 2010 - AÑO 11 - Nro.3760
http://www.larepublica.com.uy/cultura/425563-finalizo-una-nueva-edicion-del-festival-teatral-de-porto-alegre


Los caballos, Electra, Kabul, In on it, Ultimo tango en Berlín



Dos piezas uruguayas, Los caballos de Rosencof y Electra de Sófocles fueron estrenadas en el 17º Festival Internacional de Teatro de Porto Alegre, una distinción que nuestro arte dramático debe a quien más y mejor lo ha difundido en los últimos tiempos: Luciano Alabarse.


La obra de Mauricio Rosencof Los caballos, por Teatro de La Gaviota, es teatro político. Es denuncia de las condiciones de trabajo y vida en los arrozales de Treinta y Tres y llamado a la insurrección. La puesta en escena de Ernesto Clavijo atendió linealmente a la trama, sin el relieve combativo que elevare la anécdota al nivel del manifiesto. En particular, la conducta del personaje clave de Ulpiano pareció más delirio senil que rebeldía cívica.

Electra, de Sófocles, puesta en escena de Marisa Bentancur, causó sensación en el público "gaúcho" por la actuación de Gabriela Iribarren como la luchadora y dolida protagonista. Luego de un comienzo incierto, apareció la actriz, se adueñó del escenario del Renascença y, con el apreciable concurso del libreto, subyugó a su auditorio. Algunos detalles podrán mejorar, como la inserción en la tragedia de un coro plural que no hace inteligibles sus apasionadas invocaciones. Muy bien Rosa Simonelli como Clitemnestra y Virginia Rodríguez como Crisotemis.

Kabul, de las autoras y directoras Ana Texeira y Stephane Brodt (Rio de Janeiro) narra, en un estilo sobrio y ceñido que recuerda creaciones de Peter Brook, como El traje, una historia que une el desdichado episodio de una mujer lapidada en el estadio de Kabul en 1999 con el libro Las golondrinas de Kabul de la argelina Yasmina Kadra. Son magistrales la escenografía, mínima y artística, y la interpretación: los actores, además de dar el alma de sus personajes, sugieren puertas, cárceles y habitaciones. De lo mejor del festival.

De In on it del autor canadiense contemporáneo Daniel MacIvor (1962), suspendemos el juicio porque a duras penas pudimos entender una mínima parte de la trama, alevosamente complicada con desconcertantes y desconcertadas idas y venidas en el tiempo. Se nos dice que dos actores interpretaron diez personajes; lo más que vimos fue cuatro, con casi la misma voz y los mismos gestos: uno de ellos canchero y sabido, el otro absorto y descolocado. Con toda clase de premios.

Ultimo tango en Berlín, de la cantante alemana Ute Lemper, cerró el festival y deslumbró al público. Como en la apertura por Goran Bregovic, todo en Lemper es aproximadamente igual, de Brecht a Piazzolla. La diva, de expresión facial congelada, intenta parecerse a Marlene Dietrich.

Jorge Arias #4

 Sábado, 25 de septiembre, 2010 - AÑO 11 - Nro.3757
http://www.larepublica.com.uy/cultura/425270-multitudinaria-muestra-artistica

Dona Otilia e outras histórias, Torturas do coraçao, Dentrofora, Reglas, usos y costumbres en la sociedad moderna, Corte seco, El año del pensamiento mágico, Navaja en la carne

 Continuamos acercando hoy, de manera exclusiva, a los lectores de LA REPUBLICA, las reseñas de los espectáculos más destacados del Festival Porto Alegre em Cena que con la participación de elencos de distintos países, se desarrolla en la populosa ciudad riograndense.

Vaya hoy la cuarta entrega a nuestros lectores de lo que se ve en este festival. Comencemos con Dona Otilia e outras histórias que fue concebida por su director y actor Gilberto Gawronski (Rio de Janeiro) como un homenaje a su amiga la dramaturga riograndense Vera Karam (Pelotas, 20 de octubre de 1959 - Porto Alegre, 1º de enero de 2003) en ocasión de lo que hubiera sido su 50º aniversario. La pieza se integra con tres historias simples y eficaces: Dona Otilia lamenta muito, A florista e o visitante y Da licença por favor? más las reflexiones de una actriz en su camarín. La actuación (Guida Vianna, Leticia Isnard, Savio Moll y Gilberto Gawronski) y la dirección (Gawronski) son sobresalientes, configurando uno de los pocos espectáculos del festival aplaudido sin reservas por espectadores comunes y gente de teatro.

Torturas do coraçao (Pernambuco), es una obra juvenil de Ariano Suassuna (Joao Pessoa, 1927; hoy Director de Cultura de Pernambuco, a los 83 años) un autor del que el mundo entero conoce O auto da compadecida. La puesta en escena pertenece al múltiple Almir Telles, y narra una historia sencilla, en términos del teatro de títeres, con seres humanos que se comportan como muñecos.

Dentrofora (Porto Alegre) es una reescritura juvenil de Paul Auster sobre Días felices de Beckett: dos actores, solitarios en dos vitrinas separadas, conversan hasta donde pueden en la inevitable comparación, Beckett es mejor.

Reglas, usos y costumbres en la sociedad moderna, de Lagarce, en adaptación de Ernesto Calvo (España), con actuación de Gerardo Begérez, propone un enjuiciamiento del libro de usos y costumbres en que se basa la pieza y hasta de la obra del dramaturgo francés, que apunta a un juego de espejos "antes ahora" pero que omite el tema de la homosexualidad y, más aun, el tema, muy poco tratado, de cómo lo que se consideró primero un delito y después una enfermedad, tiene hoy aceptación social. No obstante, la adaptación se queda en alusiones dispersas y una socorrida mención final al derecho a ser "diferente".

Corte seco, de Christiane Jatahy (Rio de Janeiro), nos fue difícil de entender por nuestra ausencia de conocimientos del portugués, por la ausencia de micrófonos que recogieran algunas frases en voz baja y por la ausencia de obra que se pudiera entender. Algunos compatriotas declararon su admiración por la obra, lo que nos resulta imposible de creer, toda vez que nunca supieron explicarnos ni el título, ni de qué se trataba, ni para qué se pegaban cintas blancas al piso, ni por qué se veían en escena, prácticamente con el mismo cuadro, tres televisores, ni por qué se bajaban los actores a la platea. Una dificultad especial se suscitó entre los admiradores de Corte seco para explicarnos la función de un grupo de actores que se pasó toda la obra inmóvil, detrás de una mesa "ejecutiva" cubierta de cables y con una computadora portátil que no fue usada.

El año del pensamiento mágico, de Joan Didion (1934), dramaturgia y dirección de Caio de Andrade (Sao Paulo), monólogo por Imara Reis, narra con nobleza y precisión la muerte súbita del marido de la autora, la dolorosa enfermedad de su hija y el impacto de estos sucesos en el pensamiento, la forma de vivir, los planes las ideas. La adaptación teatral fue puesta en escena con extraordinario éxito en New York (2007) por Vanessa Redgrave.

Navaja en la carne, de Plinio Marcos, puesta en escena de Pedro Granato, agrega adornos a una pieza que sólo puede valer en la simplicidad de un acto. No convence la transformación de uno de los personajes, Veludo, el mucamo homosexual de una pensión mísera, en un show aparte a cargo del actor y dramaturgo Gero Camilo. Es una diversión lateral, competentemente hecha, pero que se aparta del amargo réquiem que escribió Marcos.

Jorge Arias #3


Jueves, 23 de septiembre, 2010 - AÑO 11 - Nro.3755
http://www.larepublica.com.uy/cultura/425061-una-rica-y-variada-muestra-de-arte

El acto de comunión, El idiota, En la soledad de los campos de algodón, Reflejos, Anatomía frozen, El gran inquisidor, Egotik


Con una notable participación del público y elencos provenientes de diversas partes del mundo, prosigue en distintas salas y espacios callejeros de la ciudad de Porto Alegre (Brasil), el desarrollo de una nueva edición del tradicional y prestigioso festival teatral POA en Cena.

A continuación, en esta tercera entrega exclusiva para los lectores de LA REPUBLICA, la reseña de algunos de los espectáculos que ya hemos visto.

El acto de comunión, es la obra de Lautaro Vilo que nuestro público conoció en la puesta en escena de Alfredo Goldstein con la actuación de Leandro Núñez. Gilberto Gawronski (Río de Janeiro), presenta un "work in progress", o sea una obra en desarrollo. Sobre un escenario donde se destaca, cotidiano y esta vez siniestro, un sillón de peluquería, se oye al actor y director, en off, narración que se ilustra con videos de Internet y se acompaña con la presencia de Gawronski. Esperábamos, y aún esperamos, algo más de Gilberto: tal vez, en el futuro, la segunda parte de la obra sea dicha desde el escenario.

El idiota, de Dostoievski mostró al mejor Nekrosius. Al comienzo, cuando dos actores entran en escena por una puerta colgante y mueven dos cajones que parecen ataúdes, y cuando alguien derrama una insensata copa de agua, nos vimos venir al Nekrosius de Hamlet y Otelo, el arbitrario fantaseador que no se arredraba ante ningún clásico. Aquí cedió la derecha al autor y su inventiva visual acompañó algunas veces y otras sólo no resultó molesta. Con un brillante y enérgico elenco, de habilidades corporales nada frecuentes, Dostoievski llego con fuerza y pasión suficientes para un espectáculo conmovedor. De lo mejor del festival.

En la soledad de los campos de algodón, de Koltès, busca un lugar entre los clásicos del siglo XX; la imaginativa puesta en escena de Caco Ciocler, a quien conocimos como actor el año pasado en Emperador y Galileo de Ibsen, confirma esta creencia. En un almacén del puerto, un móvil escenario de cinco gigantescos "sube y baja" acotan las vertiginosas oscilaciones de los personajes (Armando Babaioff y Gustavo Vaz) que sostienen una estéril negociación donde el vendedor no tiene nada para vender y el comprador nada para comprar.

Reflejos
de Matías Feldman (Argentina), quiere tener algo de Spregelburd, de Almodóvar y hasta del confesonario del "Gran Hermano": no lo logra. La trama es más irreal que imaginativa: se postula el dilema de a quién elegir para un cargo de dirección, si a una arpía que se psicoanaliza sin parar y a quien nadie quiere o un hombre sin atributos. Difícil de creer; pero más difícil de soñar.

Anatomía frozen, de Bryony Lavery, trata de un asesino serial de niñas, la obra se vio en Montevideo con dirección de Mario Ferreira. En esta versión los personajes son comprimidos en dos actores, casi estático, ambos de blanco y en calzoncillos: uno es el criminal, con un nylon transparente y suplementario; el otro es, a veces la madre, a veces la psiquiatra o asistente social. El resultado de tanta innovación es frío.

El gran inquisidor, de Dostoiewski, es un virulento alegato anticatólico extraído de Los hermanos Karamazov. En anteriores festivales de Porto Alegre vimos las versiones de Peter Brook, con la actuación de Bruce Myers, y la de Patrice Chéreau, con su propia actuación; esta puesta en escena de Rubens Rusche con la brillante interpretación de Celso Frateschi es una original perspectiva: la historia vista desde hoy. El gran inquisidor no es ya un funcionario autoritario y forense, sino un anciano frágil, descolocado ante un regreso de Jesús que amenaza trastocar los planes del Santo Oficio. Es un representante de un ídolo agonizante que ya no puede ocultar sus pies de barro.

Egotik (España), es Asier Zabaleta, bailarín y coreógrafo. Su habilidad corporal es admirable y difícil de obtener; su realización coreográfica es vulnerable. La molesta un infantil sacar y poner decenas de ladrillos de madera, la distraen algunos chistes visuales a lo Woody Allen y otras actividades irrelevantes.

Jorge Arias #2


 Martes, 21 de septiembre, 2010 - AÑO 11 - Nro.3753
http://www.larepublica.com.uy/cultura/424630-el-festival-internacional-de-teatro-de-porto-alegre-sigue-su-marcha

Rubros, Lonesome cowboy, A megera domada, Babau e Um navio no espaço

Continúa en diversos escenarios de la ciudad de Porto Alegre (Brasil), la décima séptima edición del ya tradicional Festival Internacional de Teatro que, año tras año, convoca a una multiplicidad de artistas provenientes de las más diversas partes del mundo y a multitudes de espectadores.

En esta segunda entrega reseñaremos varias obras, entre ellas Rubros: vestido - bandeira - batom (Minas Geraes) que es el complicado título de un encuentro entre dos amigas.

El arranque nos trajo una clara reminiscencia de El turista accidental de Anne Tyler, en el cine por Lawrence Kashdan (William Hurt y Geena Davis). Una de las amigas (Daniela Cabral) está profundamente deprimida porque ha perdido un niño, víctima accidental de un tiroteo en la puerta de la escuela a donde no acudió en hora. Corteja el suicidio, se siente culpable; su amiga (Ana Regis) trata de volverla al rojo vivo de la vida, de ayudarla a rearmar su casa y su no menos desvencijada existencia. La obra es una serie de conversaciones en el hogar que se derrumba; conversaciones que parece tener éxito terapéutico. La actriz Ana Regis obtuvo un premio por su interpretación.

Lonesome cowboy (Suiza) podría llamarse "Usted no ha visto todo en materia de ballet", porque a nada se parece. Cinco bailarines, con ropas convencionales, patinan, se deslizan, arrastran, saltan, se agreden, se revuelcan sobre un piso cubierto de una arena negra; o bien la obra contiene improvisación de altísimo nivel, lo que parece muy difícil, o bien simulan magistralmente los azares de luchas callejeras, lo que es más difícil todavía. Hay una brisa, un hálito fugaz que llega desde las Brokeback Mountains; y la destreza técnica de los bailarines se acerca a lo imposible y al fin nos sentimos admirados, sorprendidos y un poco exhaustos.

A megera domada (La fierecilla domada de Shakespeare) es un espectáculo callejero dado con la energía habitual en el activo e inteligente Jessé Oliveira -que el Uruguay premió por su Hamlet sincrético y del que comentamos recientemente O osso de Mor Lam- con máscaras, música y canciones, no ya con "Caixa preta" sino al frente de un grupo de Caxias do Sul. Como el día señalado llovía, Jessé hizo la obra dentro de la Usina do Gasómetro, con una limpieza de ejecución y un cuidado de los detalles como si siempre hubiera sido allí.

Babau fue una apoteosis de muñecos, esta vez en gran cantidad de personajes, en la tradición de los "mamelungueiros", manipulados aquí por un diestro equipo dirigido por Marcondes Gomes Lima. El "mameluco" es un mestizo de indio con blanco; invariablemente los bandidos son blancos, incluyendo el Diablo, el peligroso Babau, y los buenos son negros o indios; todos son un poco desvergonzados y otro poco ingenuos, siempre de una pieza y directos, siempre en la tradición de maridos engañados, mujeres lúbricas, soldados apocados, delincuentes simpáticos, golpes y porrazos.

Um navio no espaço o Ana Cristina César trata de la vida (1952- 1983), poesía de la poeta de Río de Janeiro Ana Cristina César. Con una afición especial por la literatura inglesa, César vivió años en Gran Bretaña, leyó y admiró a la poeta Sylvia Plath y, como ella, escribió un diario íntimo y se suicidó en plena juventud. Ana Cristina nos llega por Ana Kutner, que tiende a un tono exasperado y autoritario; la pieza es, más que otra cosa, un paseo un tanto impersonal por la literatura del mundo, con alusiones a Baudelaire, Mallarmé, Emily Dickinson, García Lorca y otros.

Jorge Arias #1


Viernes, 17 de septiembre, 2010 - AÑO 11 - Nro.3749
http://www.larepublica.com.uy/cultura/424132-festival-teatral-de-porto-alegre
 
Alkohol, Tobari, Hamelin, Dias felices y Video portraits

El lanzamiento del décimo séptimo Festival Internacional de Teatro de Porto Alegre fue con un almuerzo en el restaurant Boris, con el que se agasajó a las autoridades municipales y a la prensa. La apertura artística en el teatro del Shopping Bourbon estuvo a cargo de Goran Bregovic.

El título de la presentación de Goran Bregovic con su Orquesta de casamientos y funerales, Alkohol (Serbia) fue subrayado por el vaso con un líquido dorado. Posiblemente el "mago rubio" que invocaba Juan Carlos Abellá, que sostuvo en la diestra Bregovic, un hombre que es un show aparte.

Aparece ya comenzado el espectáculo (duración: dos horas y media), vestido con un luminoso traje blanco; luce un adorno plateado que cuelga como una condecoración. Su orquesta (diecisiete músicos) causó en los jóvenes entusiasmo y batir de palmas: hubo parejas que se besaban, casi todos saltaban, alzábanse los brazos. Oímos elogiar la bullanguera banda de metales, el grave sexteto vocal, las cuerdas gitanas, las cantantes búlgaras que miraban a los espectadores de las primeras filas; pero a partir de los primeros quince minutos tuvimos la sensación de estar empaquetados en el mismo ritmo, música de circo o de feria, banda militar. Algunas reminiscencias del cante jondo, a cargo del Alen Ademovic, también baterista, nos hicieron soñar; pero fue un instante.

Tobari (Japón) danza Bu Toh, no tiene ninguna relación con lo que llamamos "ballet", pero la única definición adecuada en nuestro idioma es "danza". Vemos nueve bailarines, vestidos o pintados de un blanco que sugiere el mármol de estatuas en movimiento, sobre una escenografía mínima, de pura luz; en parte una cinta blanca que separa la escena del fondo del escenario, una cambiante noche estrellada. La acción es de un movimiento muy lento, no menos difícil que las "pirouettes" o "double tours". Los sentimientos que suscita "Tobari" son entre religiosos y estéticos, como si para el Japón fuere imposible la idea de un arte puro, de un "arte por el arte". Hay un sentido de unción en todo el espectáculo: no es un rito, ni una ceremonia, pero tampoco es entretenimiento o pasatiempo. Cuando salimos sabemos que vimos algo que no podemos definir, que admiramos, que nos sorprende sin querer sorprendernos, que nos deja una honda sensación de respeto y aprecio.

Hamelin (Río de Janeiro) de Juan Mayorga, de quien se exhibe en Montevideo El camino del cielo, plantea, a través de una investigación judicial el tema de la pedofilia: como en La duda de J. P. Shanley, casi justifica la afición. El final (no hay un desenlace) es un signo de interrogación, que cuestiona a los cuestionadores. La puesta en escena complica un trama clara y distinta narrándola al mismo tiempo que la tenemos ante nuestros ojos: no hay una pausa en el diálogo que no sea acotada por algún narrador honorario que dice "silencio", como si no advirtiéramos que alguien calló. La relación de la pedofilia con el flautista de Hamelin, tan importante que llega al título de la pieza, nos fue inexplicable: en particular no entendimos la similitud de los niños con los ratones. Entendemos que no razonan, pero esto es un fenómeno universal.

Dias felices, (Estados Unidos-Italia) con dirección de Robert Wilson (Waco, Texas, 1941), que ya dirigió en el festival del 2009 Cuarteto de Heiner Müller. Los refinados efectos de luz gratos al director están bajo control y adecuados al espíritu de Beckett. Winnie, por Adriana Asti (1933), primera esposa de Bernardo Bertolucci, está en la cima de un siniestro montículo negro recortado bajo un cielo de luz cruda que forma una aureola sobre la actriz. Puede preferirse la versión de Peter Brook, pero esta puesta en escena, sin mengua del virtuosismo del director, es impecable.

Vídeo portraits, de Robert Wilson en el Santander Cultural, es una exposición, desarrollada en dos plantas, de retratos filmados, con sonido y movimientos. Los modelos son casi siempre célebres (Johnny Depp, Brad Pitt, Isabelle Huppert, Jeanne Moreau, Gao Xingjian, entre otros). Los retratos, fijos en la pared, tienen movimiento dentro de sus marcos. Al cabo de unos instantes de contemplación, los modelos pestañean, parpadean, a veces le llueve encima a un Brad Pitt en calzoncillos, que agrede con una pistola de agua; a veces les recorren el cráneo letras como hormigas (Gao Xingjian). Hay una perfección, un poco impersonal y otro poco distante; y no pudimos avaluar qué parte de la perfección se debe a apoyos técnicos y qué parte proviene de la inventiva del autor.

Produção de palco: Silvana da Costa Alves

Foto: Camilo Brunelli
Produção

A maioria das pessoas não têm a menor ideia do que significa “produção”. Especialmente no que se refere à indústria cultural. Que antes de produzir ela mesma, faz girar a roda da economia em diversos setores até ter seu produto pronto pra consumo – sem saber se será consumido.

Assim como há produtores de moda, produtores de filmes, produtores de elenco, de locação, de objetos, de figurino, num evento grande como o Porto Alegre Em Cena, produtores são divididos em áreas diversas (logística, produção executiva, etc) e com atribuições diferentes que podem, em determinado momento, sobrepor-se.

Lá, na pontinha de tudo, está o produtor de palco, que, pelo nome, deveria ser a pessoa que – da porta pra dentro – está atenta a tudo que acontece na sala de apresentações de uma peça. Tem lá sua planilha pra ver se tudo está acontecendo como deveria, procura as pessoas que devem resolver este ou aquele problema neste e naquele horário e, sobretudo, procura, ela mesma, resolver questões sem precisar acionar outros profissionais, de maneira que o espetáculo esteja preparado pra começar no horário marcado e os grupos (elenco e técnicos) estejam bem atendidos.

Na prática, produtor é o desentortador de pepinos, o descascador de abacaxis, a pessoa que faz aquilo que não tem exatamente nome e que ninguém mais quer fazer. (risadas) Precisa ter um mínimo de organização e se não sabe ou não pode fazer algo, saber quem faz (a famosa agenda de produtor) – no caso do festival, a “hot list” com os contatos de “quem é quem”.

Parece fácil? Bem, não é exatamente tão simples. Na prática, é necessário conhecer, pelo menos, um pouco de cada item envolvido numa produção. Seja ela de audiovisual, teatro, evento. Saber o máximo sobre os equipamentos envolvidos, as obrigações de cada profissional, entender de questões cenográficas, necessidades de contrarregragem, se antecipar aos problemas, conhecer legislação trabalhista e, ainda por cima, ter muita paciência e firmeza pra lidar com o público interno e externo. Dificilmente vai ficar amigo de todos, então, é bom aprender a lidar com as frustrações. Quanto mais souber, menos ficará preso a opiniões alheias e equívocos de pessoas não aptas e mais rapidamente resolve eventuais problemas.

No Porto Alegre em Cena é necessário, muitas vezes, ser a linha de frente e o mais complicado pode ser mesmo lidar com o público externo. Não há alguém específico pra essa função que ocorre de modo imprevisto ao longo do dia e com certas surpresas quando chega perto do horário do espetáculo. Como os ingressos são vendidos com antecedência, a maior parte das questões que surge é ligada a isso: conseguir assistir ao espetáculo. Algumas pessoas podem simplesmente não querer entender que, sem ingresso e com uma sala completamente lotada, não há forma de isso acontecer. Outras acreditam que seu motivo de atraso é único e entrar numa sala escura cuja porta dá diretamente no palco é seu direito divino, mas não importa o quanto elas queiram ou possam pagar por isso, isso não vai acontecer. O importante, em todos os casos, é que a informação da coordenação seja apenas uma, sem variáveis. Isso dá segurança ao produtor alçado à condição de “porteiro” de que sua posição vem de uma instância superior e, portanto, ele pouco ou nada pode fazer. Logicamente sempre vão existir questões que precisam ser resolvidas de um modo diferente e, dentro do possível, assim acontece. O principal é manter a calma e rir com as histórias que se acumulam.

Três tipos de filas, quase sempre longas. Gente virando a cara, gente que xinga. Gente que te olha com cara de cachorro pidão e tu ali, com cara de madrasta má (ninguém gosta, né?)! Equipes se apoiando, mesmo que não diretamente ligadas ao festival. Um dia, tivemos problema técnico meia hora antes do espetáculo. Foi demorado descobrir o que era e, enquanto se resolvia tudo dentro da sala, pedimos ao pessoal que fazia uma divulgação autorizada junto à fila, que começasse bem pertinho da hora da apresentação, para assim entretermos o público da fila e ganharmos um pouco mais de tempo. E não é que funcionou? Enquanto o público ria com os palhaços, os técnicos fizeram malabarismos pra consertar o problema e, com pequeno atraso mal notado, o circo estava armado! Grupo, técnicos do festival e atores da divulgação trabalhando juntos.

O importante é que “entre mortos e feridos, salvaram-se todos”. Ditado antigo que ainda não entendi, mas uso. Só acaba quando termina e só termina quando dá certo. Parece que mais um Em Cena deu certo.

Sugestão pra entender mais do ofício: filme Mera coincidência (Wag the Dog - http://www.imdb.com/title/tt0120885/ ) de 1997. Resumindo: nunca desista! Mas saiba que, de antemão, que o produtor é o que faz de tudo pra que o trabalho aconteça, mas ninguém sabe que ele existe. Deixe o ego em casa se for trabalhar em produção.

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Silvana da Costa Alves é atriz. Trabalhou do 1° ao 4° Em Cena e no 6°. Sentiu saudades e aceitou o convite para o 17°.